Han ido pasando los días precisos y he tenido que revisar aquello que yo poseo de "Doctor Who", el material que he podido conseguir e ir acumulando. Decidí volver al comienzo de todo. Decidí rememorar el día de 1989 cuando sentado en solitario ante el televisor vi por primera vez a ese extraño hombre. Un hombre que en realidad no era un hombre, que parecía entre un poeta vagabundo o un pintor errante, pero que sólo o con algún acompañante, normalmente una joven, viajaba en una extraña cabina de policía azul más grande por dentro que por fuera. He de reconocer que me sentí por un momento como Bilbo Bolsón cuando se encuentra con Gandalf esa tranquila mañana cuando sale a exterior de su agujero hobbit,a fumar en pipa o como Amelia Pond cuando conoció por primera vez a ese Doctor Desharrapado.
Seguí la serie de aquel Doctor, de aquel Doctor que ahora sé que era el Cuarto Doctor, pero como sucedió con Donna Noble durante un tiempo perdí o me arrebataron casi totalmente su recuerdo. Digo que casi me lo arrebataron pues un titulo, un episodio, se mantuvo en mi mente, "El Cerebro de Morbius" ("The Brain of Morbius").
Como otros muchos casos de aquella época guarde ese recuerdo tras una puerta cerrada de mi memoria que en muy raras ocasiones me decidía a abrir. En ese lugar había recuerdos oscuros, recuerdos de muerte y destrucción, recuerdos de sombras tenebrosas en la noche.
El tiempo fue pasando y el Doctor quedó oculto entre las brumas del pasado. Sin embargo, un día de 2011 volví a ver aquella cabina azul en una calle, volví a escuchar el eco de una música que había escuchado antes, el sonido de algo que había olvidado. Allí, ante mí, volvía a estar el Doctor, pero su rostro no era el que yo recordaba, pues su recuerdo había aflorado en mi mente como un manantial de aguas. Este no era el Doctor que yo recordaba como diría River Song: "No es mi Doctor". Más bajo su nuevo aspecto todavía se veía ese aura mística y atrayente. Me volvió a invitar a ir con él y con Rose Tyler en la TARDIS, y como hizo Rose: Acepte. ¿Cómo podría negarme? Y, volví a viajar con él viviendo el trauma de nuevas regeneraciones, algo que yo no recordaba pero que me hizo comprender el cambio de rostro y, en parte, de personalidad que había sufrido.
En mi mente comenzó a resonar el eco de que en un tiempo había sido su historia una creación con fines educativos. Así era, como me fue posible comprobar, pero también gracias a "An Adventure in the Space and Time" comprendí como se iniciaron los cambios que llevarían al Doctor a lo que hoy en día es. Pero, bajo ese manto de ficción y mitos, ¿todavía tenía capacidad para enseñar y para hacernos mejores?
La respuesta fue: SI.
Por esa razón, fue por lo que al terminar la Sexta Temporada con Matt Smith como Doctor, después de la Pandorica, y el Big Bang, comenzase a revisionar los capítulos de esta nueva etapa del Doctor. Libros como "La Bendición de la Muerte Fatal" y otros me ayudaron a ello. Paralelamente, fui tratando de conseguir los capítulos de el resto de los otros Doctores, los Doctores anteriores en algunos casos hasta hace muy poco de forma infructuosa salvo en el caso de guiones (sólo había conseguido algunos de William Hartnell, Patrick Troughton, y John Pertwee, ahora tengo de todos los Doctores). He podido con el tiempo completar esta mítica historia.
Como lo conseguí pues gracias a un amigo que reside en Londres que consiguió los guiones y posteriormente los episodios para que, sobre todo, yo practicase mi inglés.
Así, tras todo ese periplo he comenzado una gran revisión que voy a intentar mostrar en forma de comentarios de los capítulos o arcos desde un comienzo, para demostrar que desde los tiempos de Hartnell hasta hoy "Doctor Who" todavía tiene muchas cosas que enseñar a los televidentes, sean o no whovians.
No hay comentarios:
Publicar un comentario